¿Has pensado por qué te llevas mal con tu jefe?

Publicado: expansion.com

“Me tiene manía”, “sé que me la tiene jurada”, “no le aguanto”… Seguro que alguna de estas frases la has escuchado o incluso pronunciado en más de una ocasión. Parece intrínseco a la vida laboral llevarse mal con tu superior inmediato, pero ¿la culpa es sólo de él?

¿Has pensado por qué te llevas mal con tu jefe?

Xavier Guix, autor de Jefes, aprenda a conocerlos y gane su confianza, explica en su libro que “a menudo las tensiones entre jefe y empleado tienen su origen en las creencias e ideas preconcebidas que tenemos de los responsables de equipo, más que en actuaciones y comportamientos concretos”.

David Comí, socio de Incrementis, considera que “de entrada, el colaborador siempre piensa que el jefe mantendrá un rol de ordeno y mando, que intentará imponer sus ideas y puntos de vista dejando poco margen a las propuestas e iniciativas de sus colaboradores”. Pero la realidad suele ser menos dramática y la culpa no es siempre del que tiene el mando. En muchas ocasiones los empleados pecan de estar siempre a la defensiva, de no empatizar y no asumir su parte de culpa en una mala relación.

Según los expertos, estos son algunos de los arquetipos que hay que dejar atrás para construir una buena relación entre jefe y empleado:

- Pensar que tu conducta y el desempeño de tus tareas son siempre correctos y que los comentarios o reproches del superior sólo tienen el objetivo de menospreciar tu trabajo y dejarte en evidencia. Si caes en el “me tiene manía”, cierras la puerta a descubrir qué conductas concretas puedes modificar y mejorar.

- Estar convencido de que el jefe va a lo suyo, de que no puedes contar con él y que no quiere escuchar cuando le hablas. Si dejas que continúe esa situación y permites que arraigue en ti ese sentimiento, el resultado puede conducirte al abandono y al despido interior. Recapacita y revisa con objetividad las situaciones en las que crees que te ha ignorado y busca una alternativa que favorezca la comunicación.

- Ser catastrofista, ver todo negativo y creer que no te apoya ni te ayuda. Revisa la forma en la que le has presentado los problemas: ¿sólo lo negativo o también alternativas para solucionarlos? Tu entusiasmo incrementará la confianza de tu jefe en tu criterio profesional. Cuando te pida algo presenta información clara, concreta y simplificada. La sobredosis de datos causa estrés y lo más fácil es que se convierta en agobio, negatividad y finalmente en rechazo de iniciativas por parte del jefe.

Enlace: http://www.expansion.com/2013/04/29/emprendedores-empleo/desarrollo-de-carrera/1367228475.html

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