Lecciones empresariales que me enseñó Mr. Vértigo.

Publicado: blog.sage.es/economia-empresa

Mr. Vértigo (1994) es un libro escrito por Paul Auster que narra la vida de Walt, un niño huérfano al que el misterioso maestro Yehudi enseña a volar. De él se pueden extraer algunas interesantes lecciones empresariales aplicables a cualquier proyecto, idea o empresa.

Aunque a priori pueda parecer un razonamiento forzado, la verdad es que desde un principio el increíble don de Walt se rodea de un claro ánimo lucrativo, viendo cómo los roles familiares del niño son sustituidos por un “Business Angel” y un empresario que en cierta manera, pervierten lo que tanto hemos soñado el resto de mortales.

Creando un producto

Cuando comencé a leer este libro no estaba pensando en escribir un artículo como este, pero la propia lectura me fue descubriendo las claves. Aunque reconozco que en un principio, limar un sueño como es volar, mediante la áspera superficie del mundo empresarial me resultó chocante, finalmente lo acepté como algo natural.

Un don tan extraordinario podría parecer sencillo de explotar, pero para hacerlo, el autor recurrió a las mismas herramientas que pueden aplicarse en otros proyectos más mundanos.

Partió de la base de lo complicado que resulta convertir el sueño en realidad, en los sacrificios necesarios para lograr lo imposible y en la necesidad de contar con terceras personas que inviertan su confianza y su dinero en su desarrollo.

El propio amor del niño se convierte en un efecto colateral y el único fin de todo es crear el producto capaz de devolver toda la inversión realizada hasta crear beneficios. El don estaba en Walt, pero nunca podría haberlo sacado a la luz sin ayuda.

Una vez con la capacidad de levitar (ya con un producto en su fase inicial), el siguiente paso pasaba por planificar cómo se presentaría al mundo y cómo se obtendría el rendimiento económico. No debía parecer un truco de magia, sino algo único y totalmente real.

Vendiendo el producto

Se busca la diferenciación y la competitividad, crear una actuación teatral con la que conquistar al público para que estén dispuestos a pagar por observar tal milagro y que no puedan resistir la tentación de hacer correr la voz.

Compite con los trucos de magia y con la incredulidad del mercado, y el primer intento culminaría en fracaso al descuidar las expectativas, al desconocer su mercado e incluso al contar con un “packaging” inadecuado.

Si algo tan divino como la capacidad de volar se presenta disfrazada de lujo y pomposidad, se crea la impresión de que estamos pretendiendo estar sobre lo humano, lo cual crea rechazo y sitúa las expectativas por encima de todo lo conocido hasta el momento, sin más explicación que la magia. “Me están engañando” pensarán.

No obstante, con la correcta presentación del producto y con una expectativa moderada, el hecho de ver como un niño cualquiera comienza a volar, convertiría el espectáculo en una sorpresa mayúscula y en un éxito rotundo.

Esto refleja una realidad: la labor de una empresa pasa por crear una expectativa adecuada para desencadenar el consumo de sus productos, y luego luchar no solo por estar a la altura, sino por superarla cada día más.

Por otro lado, incluso una capacidad como la levitación debe crecer poco a poco, dejando que la propia experiencia nos permita mejorar el producto, adaptándolo a las necesidades del mercado. Incluso el que vuela debe pensar en las necesidades ajenas si pretende comercializar su capacidad.

La gente puede necesitar ver un milagro, lo humano bañándose en lo mágico, o tener otro tipo de necesidades prácticas, mentales, físicas… necesidades al fin y al cabo, que pueden ser cubiertas por un producto. ¿Sabemos qué necesidades cubrimos? Si lo sabemos, podremos hacerlo de la forma más perfecta posible, logrando el éxito.

Es más, en el propio libro se nos recuerda que el público se puede cansar de ti y que por ello debemos desarrollar nuestro talento al máximo de forma continua.

Y aún con todo, un día la magia (el éxito) se puede acabar y entonces tendremos que decidir si castigarnos con el recuerdo de la gloria pasada o si volvemos a asumir sacrificios para reinventar nuestro futuro. ¿Soñar con cuando nuestros pies rozaban las nubes o vivir saltando por el suelo?

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Imagen | notsogoodphotography

Grudiz es máster en gestión de RRHH, ADE, Bachelor in Business Administration (EEUU), formador de empresas y gestor estratégico. Colaborador de la Escuela de Negocios MBA y Responsable de Marketing Online en Netfactory. Escribe en Pymes y Autónomos, Actibva y BBVA con tu empresa.

Puedes seguirlo en Twitter en @Grudiz_

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